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Cada edición incluye las traducciones del texto simplificado y del original al español.

Clásicos

Moby Dick

Ediciones disponibles

Edición simplificada B1

Texto original C2 nivel orientativo

En el mismo ebook

Dos textos conectados y dos glosarios, con traducciones al español.

El autor

Herman Melville (1819–1891) fue un escritor y poeta estadounidense. Sus experiencias en el mar alimentaron novelas de viajes y aventuras, pero su narrativa también explora la autoridad, el conocimiento y el destino. Es sobre todo el autor de Moby Dick, donde la caza de una ballena se convierte en un enfrentamiento con la obsesión y lo desconocido.

En busca de evasión y aventura, el errante Ishmael se embarca en el Pequod, un ballenero de Nantucket, y entabla amistad con el noble arponero Queequeg. El viaje queda bajo la sombra del capitán Ahab, un hombre sombrío y monomaníaco que revela que su verdadero propósito no es el lucro, sino vengarse de Moby Dick, el inmenso cachalote blanco que le arrancó una pierna de un mordisco. Ahab compromete a la tripulación con su juramento y la impulsa a cruzar los océanos del mundo, con pausas para encuentros con otros barcos y para las amplias meditaciones de Ishmael sobre la caza de ballenas, la naturaleza, el destino y lo incognoscible. A medida que se acumulan los presagios y se desoyen las advertencias, la obsesión de Ahab consume por igual la razón y la seguridad. La novela avanza hacia una devastadora persecución de tres días en la que la ballena destruye el Pequod y deja a Ishmael como único superviviente para contar la historia.

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Simplificado B1

Simplificado EN

I told him that I did not like sleeping two in a bed. If I ever had to do it, it would depend on who the harpooneer was. If he had no other place for me, and the harpooneer was not too unpleasant, I would rather share half of any decent man’s blanket than keep wandering through a strange town on such a bitter night. I thought so. Okay, sit down. Do you want supper? It will be ready soon. I sat on an old wooden bench carved all over like one on the Battery. At one end, a sailor was still carving it with his jack-knife. He was bent over, working hard between his legs. He was trying to carve a ship with full sails, but he did not seem to be making much progress.

Simplificado ES

Le dije que no me gustaba dormir dos en una cama. Si alguna vez tenía que hacerlo, dependería de quién fuera el arponero. Si no tenía otro lugar para mí y el arponero no era demasiado desagradable, preferiría compartir la mitad de la manta de cualquier hombre decente antes que seguir vagando por una ciudad extraña en una noche tan amarga. Eso pensé. Bien, siéntate. ¿Quieres cenar? Estará listo pronto. Me senté en un viejo banco de madera tallado por todas partes como uno de la Batería. En un extremo, un marinero aún lo tallaba con su navaja. Estaba inclinado, trabajando duro entre las piernas. Intentaba tallar un barco con las velas desplegadas, pero no parecía avanzar mucho.

Original

Original EN

I told him that I never liked to sleep two in a bed; that if I should ever do so, it would depend upon who the harpooneer might be, and that if he (the landlord) really had no other place for me, and the harpooneer was not decidedly objectionable, why rather than wander further about a strange town on so bitter a night, I would put up with the half of any decent man’s blanket. “I thought so. All right; take a seat. Supper?—you want supper? Supper’ll be ready directly.” I sat down on an old wooden settle, carved all over like a bench on the Battery. At one end a ruminating tar was still further adorning it with his jack-knife, stooping over and diligently working away at the space between his legs. He was trying his hand at a ship under full sail, but he didn’t make much headway, I thought.

Original ES

Le dije que nunca me había gustado dormir dos en una cama; que, si alguna vez lo hacía, dependería de quién fuese el arponero; y que si él, el posadero, no tenía de verdad otro lugar para mí y el arponero no era decididamente desagradable, antes que seguir vagando por una ciudad desconocida en una noche tan amarga, me resignaría a la mitad de la manta de cualquier hombre decente. «Eso pensé. Muy bien; tome asiento. ¿Cena? ¿Quiere cenar? La cena estará lista enseguida.» Me senté en un viejo banco de madera tallado por completo, como un asiento de la Batería. En un extremo, un marinero pensativo lo seguía adornando con su navaja, inclinado y trabajando diligentemente el espacio entre sus piernas. Probaba suerte con un barco a toda vela, pero no avanzaba mucho, me pareció.

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