
Sheridan Le Fanu
Carmilla
Simplificado B1Original C1
2,99 €
ESL Easy ReadAprender inglés paso a pasoCada edición incluye las traducciones del texto simplificado y del original al español.
Dos textos conectados y dos glosarios, con traducciones al español.
El reservado abogado londinense Gabriel Utterson empieza a inquietarse por el extraño testamento de su amigo, el doctor Henry Jekyll, que lega todos sus bienes a un hombre repulsivo y violento llamado Edward Hyde. A medida que Hyde comete actos de crueldad, que culminan en el brutal asesinato de un caballero respetado, Utterson intenta romper el misterioso vínculo entre ambos hombres. Jekyll unas veces protege a Hyde y otras reniega de él, hasta que se recluye por completo; después de una visión espantosa y de la muerte de un colega, la verdad sale a la luz mediante confesiones escritas. Jekyll, fascinado por la naturaleza escindida del ser humano, había preparado una poción que le permitía convertirse en Hyde, enteramente malvado: al principio, una vía de escape liberadora; después, una adicción. Poco a poco, Hyde se hace más fuerte y las transformaciones se vuelven incontrolables, hasta que Jekyll, incapaz de revertirlas y perseguido por asesinato, queda destruido por el monstruoso yo que había desatado.
“I wish the friends were younger,” Dr. Lanyon said with a chuckle. “But I suppose we are. And what does that matter? I see little of him now.” “Indeed?” said Utterson. “I thought you shared a common interest.” “We did,” was the answer. “But more than ten years ago, Henry Jekyll became too fanciful for me. He began to go wrong in his mind. Of course, I still care about him for old time’s sake, but I have seen very little of him. Such foolish, unscientific nonsense,” the doctor added, suddenly turning purple with anger, “would have broken up Damon and Pythias.”
—Ojalá esos amigos fueran más jóvenes —dijo el doctor Lanyon con una risita—. Pero supongo que lo somos. ¿Y qué importa eso? Ahora apenas lo veo. —¿De veras? —dijo Utterson—. Pensé que compartían un interés común. —Así era —respondió—. Pero, hace más de diez años, Henry Jekyll empezó a tener ideas demasiado fantasiosas para mí. Su mente comenzó a extraviarse. Claro que todavía le tengo cariño por los viejos tiempos, pero lo he visto muy poco. Esas tonterías tan absurdas y contrarias a la ciencia —añadió el doctor, poniéndose de pronto morado de ira— habrían separado incluso a Damon y Pythias.
“I wish the friends were younger,” chuckled Dr. Lanyon. “But I suppose we are. And what of that? I see little of him now.” “Indeed?” said Utterson. “I thought you had a bond of common interest.” “We had,” was the reply. “But it is more than ten years since Henry Jekyll became too fanciful for me. He began to go wrong, wrong in mind; and though of course I continue to take an interest in him for old sake’s sake, as they say, I see and I have seen devilish little of the man. Such unscientific balderdash,” added the doctor, flushing suddenly purple, “would have estranged Damon and Pythias.”
—Ojalá los amigos fueran más jóvenes —rio entre dientes el doctor Lanyon—. Pero supongo que lo somos. ¿Y qué importa? Ahora lo veo poco. —¿De veras? —dijo Utterson—. Creía que los unía un interés común. —Nos unía —fue la respuesta—. Pero hace más de diez años que Henry Jekyll se volvió demasiado fantasioso para mí. Empezó a descarriarse, a descarriarse mentalmente; y aunque, desde luego, sigo interesándome por él por los viejos tiempos, como se dice, veo y he visto muy poco de ese hombre. Tales disparates anticientíficos —añadió el doctor, enrojeciendo de repente hasta el púrpura— habrían separado a Damón y Pitias.