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Cada edición incluye las traducciones del texto simplificado y del original al español.

Catálogo de traducciones / El mundo de Alicia / A través del espejo y lo que Alicia encontró allí
El mundo de Alicia

A través del espejo y lo que Alicia encontró allí

Ediciones disponibles

Edición simplificada B1

Texto original C1 nivel orientativo

En el mismo ebook

Dos textos conectados y dos glosarios, con traducciones al español.

Libro 2 de la serie Alice
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El autor

Lewis Carroll era el seudónimo de Charles Lutwidge Dodgson (1832–1898), escritor y matemático inglés. En Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo transformó los juegos lingüísticos, la lógica y el absurdo en aventuras fantásticas. Sus historias pueden leerse como relatos de infancia y como divertidos desafíos a las reglas del lenguaje.

Alicia atraviesa un espejo y entra en un mundo dispuesto como un gigantesco tablero de ajedrez. Para convertirse en reina, debe cruzar el tablero una casilla cada vez y encontrarse con figuras cuyas reglas son tan extrañas como sus palabras. Tweedledum y Tweedledee le cuentan la historia de la Morsa y el Carpintero; la Reina Blanca recuerda los acontecimientos al revés; Humpty Dumpty atribuye a las palabras significados propios; y el Caballero Blanco le ofrece inventos excéntricos y una amable compañía. Alicia llega por fin a la octava casilla y se convierte en reina, pero su celebración se hunde en la confusión. Cuando despierta, se queda preguntándose quién soñó realmente la aventura.

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Simplificado B1

Simplificado EN

One thing was certain: the white kitten had nothing to do with it. It was the black kitten’s fault. The white kitten had been having its face washed by the old cat for the last quarter of an hour, and had taken it quite well. So it could not have had any part in the trouble. This was how Dinah washed her kittens’ faces: first she held the kitten down by the ear with one paw, then she rubbed its face all over the wrong way with the other paw, starting at the nose. Just now she was hard at work on the white kitten, which lay still and tried to purr, feeling it was all for its own good.

Simplificado ES

Una cosa estaba clara: la gatita blanca no tenía nada que ver con aquello. La gatita negra era la culpable. La gatita blanca había pasado los últimos quince minutos mientras la vieja gata le lavaba la cara. Lo había soportado bastante bien, así que no podía haber causado el problema. Así era como Dinah lavaba la cara de sus hijos. Primero sujetaba a la pobre criaturita por una oreja con una pata. Luego le frotaba la cara con la otra pata, en dirección contraria y empezando por la nariz. En aquel momento estaba ocupada con la gatita blanca, que permanecía muy quieta e intentaba ronronear, como si supiera que aquello era bueno para ella.

Original

Original EN

One thing was certain, that the white kitten had had nothing to do with it:—it was the black kitten’s fault entirely. For the white kitten had been having its face washed by the old cat for the last quarter of an hour (and bearing it pretty well, considering); so you see that it couldn’t have had any hand in the mischief. The way Dinah washed her children’s faces was this: first she held the poor thing down by its ear with one paw, and then with the other paw she rubbed its face all over, the wrong way, beginning at the nose: and just now, as I said, she was hard at work on the white kitten, which was lying quite still and trying to purr—no doubt feeling that it was all meant for its good.

Original ES

Una cosa era segura: la gatita blanca no había tenido nada que ver:—la culpa había sido enteramente de la gatita negra. Porque a la gatita blanca la gata vieja le había estado lavando la cara durante el último cuarto de hora (y lo había soportado bastante bien, teniéndolo todo en cuenta); así que ya ven que no pudo haber tenido parte alguna en la travesura. La manera en que Dinah lavaba la cara a sus hijos era esta: primero sujetaba a la pobre criatura por la oreja con una pata, y luego con la otra pata le frotaba toda la cara, a contrapelo, empezando por la nariz: y justo en ese momento, como he dicho, estaba muy atareada con la gatita blanca, que permanecía tendida muy quieta e intentando ronronear—sin duda con la sensación de que todo aquello era por su bien.

Alice

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