Cada edición incluye las traducciones del texto simplificado y del original al español.
Nuevas crónicas de Avonlea
Ediciones disponibles
En el mismo ebook
Dos textos conectados y dos glosarios, con traducciones al español.
De la serie Ana de las Tejas Verdes
Las colecciones de Avonlea están vinculadas al mundo de Ana, pero no ocupan una posición en la secuencia de las ocho novelas.
Todos los libros de la serie ↓
Nuevas crónicas de Avonlea es una colección de cuentos relacionados entre sí, ambientados en el entrañable mundo de la Isla del Príncipe Eduardo, entre las granjas, los huertos y las pequeñas comunidades cercanas a Avonlea. Cada relato sigue a gente corriente del campo, mujeres solteras y huérfanos, antiguas familias orgullosas y jóvenes enamorados llenos de esperanza, mientras sortean malentendidos, rencores mantenidos durante años, romances inesperados y discretos actos de bondad. Algunos cuentos son humorísticos y se burlan de los chismes del pueblo y del orgullo obstinado; otros son sentimentales o están teñidos de una suave tristeza y exploran la reconciliación, el sacrificio y las segundas oportunidades. Los temas recurrentes del hogar, la familia y el poder redentor del amor dan unidad a la colección. Aunque la propia Anne Shirley solo aparece en segundo plano, los relatos captan el mismo encanto cálido y nostálgico y la misma agudeza para retratar a los personajes que definen los libros de Avonlea de Montgomery.
Elige tu formato
Tu libro, también para escuchar. ↗Simplificado B1
Simplificado EN
One day in November, Aunt Cynthia came to Spencervale. She came in a phaeton pulled by a fat gray pony, but she always gave the impression of a full-rigged ship sailing forward with a good wind behind it. It was an unlucky day for us. Everything had gone wrong. Ismay had spilled grease on her velvet coat. The new blouse I was making did not fit. The kitchen stove smoked, and the bread tasted sour. Also, Huldah Jane Keyson, our trusted old family nurse, cook, and general boss, had what she called the "realagy" in her shoulder. Huldah Jane was a good old soul, but when she had the "realagy," everyone else in the house wanted to leave. If they could not leave, they felt almost as uncomfortable as St. Lawrence on his gridiron.
Simplificado ES
Un día de noviembre, la tía Cynthia vino a Spencervale. Llegó en un faetón tirado por un poni gris y gordo, pero siempre daba la impresión de ser un barco con todo el velamen desplegado que avanzaba con buen viento a favor. Fue un día de mala suerte para nosotras. Todo había salido mal. Ismay había derramado grasa sobre su abrigo de terciopelo. La blusa nueva que yo estaba haciendo no me quedaba bien. La estufa de la cocina echaba humo y el pan sabía agrio. Además, Huldah Jane Keyson, nuestra fiel y anciana niñera, cocinera y jefa de todo, tenía lo que ella llamaba el «reumatismo» en el hombro. Huldah Jane era una buena mujer, pero cuando tenía el «reumatismo», todos los demás habitantes de la casa querían marcharse. Si no podían hacerlo, se sentían casi tan incómodos como san Lorenzo sobre su parrilla.
Original
Original EN
One day, in November, Aunt Cynthia came sailing out to Spencervale. She really came in a phaeton, drawn by a fat gray pony, but somehow Aunt Cynthia always gave you the impression of a full rigged ship coming gallantly on before a favorable wind. That was a Jonah day for us all through. Everything had gone wrong. Ismay had spilled grease on her velvet coat, and the fit of the new blouse I was making was hopelessly askew, and the kitchen stove smoked and the bread was sour. Moreover, Huldah Jane Keyson, our tried and trusty old family nurse and cook and general "boss," had what she called the "realagy" in her shoulder; and, though Huldah Jane is as good an old creature as ever lived, when she has the "realagy" other people who are in the house want to get out of it and, if they can't, feel about as comfortable as St. Lawrence on his gridiron.
Original ES
Un día de noviembre, la tía Cynthia llegó navegando hasta Spencervale. En realidad venía en un faetón tirado por un poni gris y gordo, pero, de algún modo, la tía Cynthia siempre daba la impresión de un navío de velas desplegadas que avanzaba gallardamente con viento favorable. Aquello fue para nosotras un día de Jonás de principio a fin. Todo había salido mal. Ismay había derramado grasa sobre su abrigo de terciopelo, la blusa nueva que yo estaba haciendo me quedaba irremediablemente torcida, la cocina echaba humo y el pan estaba agrio. Además, Huldah Jane Keyson, nuestra veterana y fiel niñera, cocinera y «jefa» de la familia, tenía lo que ella llamaba «realagy» en el hombro; y aunque Huldah Jane es una criatura tan buena como la que más, cuando tiene la «realagy», los demás que están en la casa quieren salir de ella y, si no pueden, se sienten tan cómodos como san Lorenzo en su parrilla.
Ana de las Tejas Verdes
Todos los libros de la serie
Las colecciones de Avonlea están vinculadas al mundo de Ana, pero no ocupan una posición en la secuencia de las ocho novelas.
Relatos y volúmenes relacionados
- Nuevas crónicas de AvonleaEstás en esta página
