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Cada edición incluye las traducciones del texto simplificado y del original al español.

Catálogo de traducciones / H. G. Wells / El hombre invisible
H. G. Wells

El hombre invisible

Ediciones disponibles

Edición simplificada B1

Texto original B2 nivel orientativo

En el mismo ebook

Dos textos conectados y dos glosarios, con traducciones al español.

El autor

H. G. Wells (1866–1946) fue un escritor británico con formación científica y un gran interés por la sociedad. En sus novelas, la imaginación pone a prueba las posibilidades y los peligros del progreso. La máquina del tiempo, El hombre invisible y La guerra de los mundos son algunas de las obras fundamentales de la ciencia ficción moderna.

Un misterioso desconocido llega al pueblo de Iping y resulta ser un hombre invisible: un científico que ha alcanzado la invisibilidad mediante experimentos. Al principio intenta valerse de su condición para robar y escapar, pero el aislamiento y una ira creciente lo transforman en una peligrosa amenaza. A medida que se difunde la noticia de su existencia, el miedo se apodera del pueblo. Los planes del hombre invisible para huir del país se frustran cuando el doctor Kemp, un médico de la localidad, descubre su secreto. Perseguido por las autoridades y los habitantes de la zona, se vuelve cada vez más violento e incontrolable, lo que desemboca en un asedio desesperado y una cacería por la campiña inglesa.

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Simplificado B1

Simplificado EN

As soon as the crates were empty, the stranger went to the window and began working. He did not care about the scattered straw, the fire that had gone out, the box of books still outside, or the trunks and other luggage upstairs. When Mrs. Hall brought his dinner, the stranger was deeply busy with his work. He was putting drops from bottles into test tubes and did not hear her. She swept away most of the straw and set the tray firmly on the table because the floor was so untidy. He turned his head halfway and quickly turned away again. His glasses were on the table, and she thought his empty eye sockets looked unusually deep. He put the glasses on and faced her. She was about to complain about the straw, but he spoke first.

Simplificado ES

En cuanto las cajas quedaron vacías, el desconocido fue a la ventana y empezó a trabajar. No le importaban la paja esparcida, el fuego apagado, la caja de libros que seguía afuera ni los baúles y el otro equipaje de arriba. Cuando la señora Hall le llevó la cena, el desconocido estaba muy ocupado con su trabajo. Ponía gotas de botellas en tubos de ensayo y no la oyó. Ella barrió la mayor parte de la paja y dejó la bandeja firmemente sobre la mesa porque el suelo estaba muy desordenado. Él volvió la cabeza a medias y enseguida la apartó otra vez. Sus gafas estaban sobre la mesa, y ella pensó que sus cuencas vacías parecían inusualmente profundas. Él se puso las gafas y la miró de frente. Ella iba a quejarse de la paja, pero él habló primero.

Original

Original EN

And directly the crates were unpacked, the stranger went to the window and set to work, not troubling in the least about the litter of straw, the fire which had gone out, the box of books outside, nor for the trunks and other luggage that had gone upstairs. When Mrs. Hall took his dinner in to him, he was already so absorbed in his work, pouring little drops out of the bottles into test-tubes, that he did not hear her until she had swept away the bulk of the straw and put the tray on the table, with some little emphasis perhaps, seeing the state that the floor was in. Then he half turned his head and immediately turned it away again. But she saw he had removed his glasses; they were beside him on the table, and it seemed to her that his eye sockets were extraordinarily hollow. He put on his spectacles again, and then turned and faced her. She was about to complain of the straw on the floor when he anticipated her.

Original ES

Y en cuanto quedaron desembaladas las cajas, el desconocido fue a la ventana y se puso a trabajar, sin preocuparse en lo más mínimo por el desorden de paja, el fuego apagado, la caja de libros de fuera ni los baúles y demás equipaje que habían subido. Cuando la señora Hall le llevó la comida, estaba ya tan absorto en su trabajo, vertiendo gotitas de los frascos en tubos de ensayo, que no la oyó hasta que ella hubo retirado el grueso de la paja y puesto la bandeja sobre la mesa, quizá con cierta energía, a la vista del estado en que se hallaba el suelo. Entonces volvió la cabeza a medias e inmediatamente la apartó otra vez. Pero ella vio que se había quitado las gafas; estaban a su lado sobre la mesa, y le pareció que las cuencas de sus ojos eran extraordinariamente hondas. Volvió a ponerse los anteojos y se volvió para encararla. Ella iba a quejarse de la paja del suelo cuando él se le adelantó.

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